Poemas al desencanto y, Fragmentos I y VIII de mi convocatoria de VIAJES ENCADENADOS.

- POEMA DEL DESENCANTO -

Y comenzamos juntos un viaje hacia la aurora                    
como dos fugitivos de la misma condena.
Lo que ignoraba entonces no he de callarlo ahora:
No valías la pena.

Ya llegaba el otoño y ardía el mediodía.
Sentí sed. Vi tu copa. Pensé que estaba llena,
pero acerqué mis labios y la encontré vacía.
No valías la pena.

Te di a guardar un sueño, pero tú te lo perdiste,
o acaso abrí mis surcos en la llanura ajena.
Es triste, pero es cierto. Por ser tan cierto, es triste:
No valías la pena.

Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho,
y el eslabón amable que es más que una condena.
Pero hoy puedo decirlo, sin rencor ni despecho:
No valías la pena.

Me alegré con tu risa; me apené por tu llanto,
sin pensar que eras mala ni creer que eras buena.
Te canté en mis canciones, y, a pesar de mi canto,
No valías la pena.

Me queda el desencanto del que enturbió una fuente,
o acaso el desaliento del que sembró en la arena.
Pero yo no te culpo. Te digo, simplemente:
No valías la pena.
JOSÉ ÁNGEL BUESA

I:
En ésta maleta no cabe casi nada,
cabe la esperanza de recorrer los trenzados caminos que de tu pelo me llevaron a la costa,
viaje que prometimos hacer juntos cuando de dieciséis nos fugábamos de casa,
cabe la añoranza de oler tu fragancia de mañana cuando las olas de Cartagena cubrían
nuestros pies huesudos y nuestra sonrisa engañaba la hora del primer bocado.

Viajo al lugar donde nuestra piel se tatuaba en la arena y filtraba desprevenida las curvas del amor.

Vuelvo a Cartagena, vuelvo con tu aroma mezclado en agua de algas.
LORQ.


VIII:
Su barba y su melena expuestas al viento, Cata - su gata -  pegada al oído, rogándole sosiego y Eva Luna - mi sueño - en un silencio blanco, anticipatorio.

El Capi Regresó, yo diría que lo arrastraron, apeado desde Isla Múcura. 
Le hablé de su aventura, del miedo de no volverle a ver.

Diez años después, estaba tras su féretro, Eva Luna y su pequeña hija le observaban cuando yo llegué. La sífilis le dejó en cama, mi oficio me sacó de Cartagena y su hija ... Ella olvidó mi súplica.

Hoy volvimos a pisar la arena de antaño, los dos entendimos - algo tarde - que la vida se hace mar y cada quien ... Busca su puerto.
LORQ.


Comentarios

  1. José Ángel Buesa (Cienfuegos Cuba, 1910), escritor relacionado con el Neo-Romanticismo; su obra fue musicalizada, recitada y grabada en su país natal y, traducida a varios idiomas.
    Sus principales obras son: La fuga de las horas (1932), Misas paganas (1933), Babel (1936), Canto final (1936), Oasis, Hyacinthus, Prometeo, La vejez de Don Juan, Odas por la victoria y Muerte diaria (todas publicadas en 1943), Cantos de Proteo (1944), Lamentaciones de Proteo, Canciones de Adán (ambas de 1947), Poemas en la arena, Alegría de Proteo (ambas de 1948), Nuevo oasis, Poeta enamorado (ambas de 1949) y Poemas prohibidos (1959). Su libro Oasis (1943) se reeditó en más de 26 ocasiones, así como Nuevo Oasis. Algunas colecciones de sus poemas son: Doble antología (1952) y Los mejores poemas (1960).

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  2. Cuantos desencantos al vivir, cuantos sueños arrojados en papelitos blancos en botellas a la mar. Ella, mi idilio de amor, un viaje que prometimos volver a hacer cuando en nuestra juventud nos amábamos. La llamé Eva Luna; él - El Capi - el suegro que no conocí. Les comparto para que disfruten la lectura y ocupemos los espacios vacíos del amor con letras sanadoras¡

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  3. La maleta se disolvió en el agua, la pasión fue el catalizador de este cambio, llamado viaje. ¡Me gusta mucho!

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    1. Gracias por tu aporte Alejandro. De alguna manera, así fué y la posibilidad de reencuentro se convirtió en una excusa para no volver.

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