Poesía a la mujer mulata, mujer Afro
DINQUINESH:
Soy negra, tan negra que todo se ve más claro.
Negra como las pavesas azuladas que ninguna estrella despide.
Negra de las Áfricas, de los deseos exaltados,
de las sombras esculpidas.
Negra de mis sueños.
Más de esa Presencia Negra brota el oro
de los universos cálidos entre las ruinas.
Las muchedumbres acuden prestas
a contemplar el primer templo de los dioses.
En los esplendores de la embriaguez,
tropieza el profeta de la palabra,
el órgano del trovador se desnuda,
la paleta del pintor, por fin, enmudece,
la vida, toda la vida de los demás se desmorona.
Entre Diosa y mujer
mis días se equilibran.
Soy el principio, los Dioses navegan entre mis olas.
Omega de los sueños inconfesos.
Estoy desnuda y, no obstante, vestida de virtud.
En la medianoche de los soles
mis pies reclaman grandeza.
En las olas, la espuma y las llamas,
algo resplandece, algo brilla:
grabado en el cuerpo del cielo centellea el ojo adorador de las multitudes
que acuden a verme desnuda y a conocerme
en los espejos carnales de los horizontes quebrados.
Despierta, ¡Oh, guerrero de los templos vudú!
Ensarta tu azagaya.
Vuelve hacia mí tu rostro infantil.
Se me escapan las palabras que se amontonan.
Dibújame el fuego, la tierra y la revolución estelar.
Ven a mí, embelesado, altivo, honrado por lunas y lanzas.
Bate mil vientos, haz que tu sangre corra, más sangre.
Vuelve tu sexo, devuélveme tus ojos en los que se perdieron
los miedos y los odios.
Adoro ese azul del alma en el que cabalga tu orgullo.
Magníficos son mis jardines, allá abajo, alrededor de tu muerte,
donde los rumores palidecen, dando vida a su sombra y a su sol.
Concluye la estación y el árbol sigue repleto de pájaros cantores y de flores.
De la cavidad más sombría de la tierra,
soy la estación sin pesadumbre, un anillo en el dedo del cielo.
Derek Walcott (Sta Lucia, Pequeñas Antillas)
LA NEGRA DOMINGA:
¿Conocéis a la la negra Dominga?
Es retoño de cafre y mandinga,
es flor de ébano henchida de sol.
Ama el ocre y el rojo y el verde,
y en su boca, que besa y que muerde,
tiene el ansia del beso español.
Serpentina, fogosa y violenta,
con caricias de miel y pimienta
vibra y muestra su loca pasión:
fuegos tiene que Venus alaba
y envidiara la reina de Saba
para el lecho del rey Salomón.
Vencedora, magnífica y fiera,
con halagos de gata y pantera
tiende al blanco su abrazo febril,
y en su boca, do el beso está loco,
muestra dientes de carne de coco
con reflejos de lácteo marfil.




Dos poemas de nacidos en territorio americano, uno de Nicaragua y otro de las Antillas Menores. Toda una alquimia de pasión en nuestras mulatas:
ResponderEliminarCartagena, María La Baja, Mahates, Barranquilla, Sopetrán, Bogotá: Todas las mulatas que conocí y amé.
Aunque el blogg cumple estrictamente una función de dar a conocer e interactuar a través de la obra poética de nuestros autores latinoamericanos (Ninguna posición política) he decidido cambiar el nombre de la publicación por los difíciles momentos afrontados por nuestros afro americanos en U.S. No se puede juzgar a alguien por el color de su piel, su aspecto o su nivel económico. Abrazo de respeto para nuestra población mestiza y afro.
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